Mientras te fumas el cigarrillo que me pediste, ese que yo misma encendí, te veo a los ojos y no se por dónde dejar de amarte. No hay un pelo tuyo que no quiera tener. No hay un segundo que a mi lado no quiera que estés. Tu miras para otro lado, no te das cuenta que no quiero que termines de fumar. Tu miras para otro lado porque delante tuyo está solo la chica que te convidó con un cigarrillo. Esa chica que conociste una vez, que te gustó una vez, y nada más que una vez.
Pretendo fingir poco interés pero no me sale. Sin embargo a ti te sale muy bien. Dicen que si alguien no demuestra interés en algo es porque no lo tiene, y yo no lo quiero creer. Pero sé que es cierto. Sé que no me quieres. Entonces elijo, me callo la boca y anulo esas palabras que emergen cada vez que te veo. Solo deseo que termines el cigarrillo de una vez. Solo quiero que te vayas, porque ya estás doliendo, y si te quedas, más vas a doler.
Meto la mano en el bolsillo de la campera, saco la caja con 17 cigarrillos y te la doy.
- ¿Y esto? - Preguntas fingiendo no entender. Pero en realidad entiendes perfectamente.
- Dicen que fumar es malo para las salud, y yo estoy empezando a creer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por comentar..